El cielo apenas salpicado de estrellas, la noche se siente húmeda, mientras mi mirada se pierde en el horizonte, y mis fuerzas quedaron abandonadas en tu cama. Un suspiro recuerda tus caricias, mantiene la esperanza, cuando cerrando los ojos aún siento el roce de tus labios, y el alma se llena de calor, la piel se eriza, y por un momento me aislo de un todo que me absorbe.
Los parpados se vuelven pesados, la sonrisa renace, dándome cuenta que todo a mi alrededor es un caos, luego de un largo desvelo voy quedando dormida, sumida en un sueño que tiene tu nombre, tus caricias, y mis besos.

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